El arte de los pequeños pasos.

"Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo." (ASE, El Principito). Fotografía de Beth Moon

“Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.”
(Saint-Exupéry, El Principito). Fotografía de Beth Moon

No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enseñame el arte de los pequeños pasos.

Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.

Ayúdame a distribuir correctamente mi tiempo: dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario.

Te pido fuerza, auto-control y equilibrio para no dejarme llevar por la vida y organizar sabiamente el curso del día.

Ayúdame a hacer cada cosa de mi presente lo mejor posible, y a reconocer que esta hora es la más importante.

Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar.

Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor de decirme la verdad con amor.

Haz de mi un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras.

No me des lo que yo pido, sino lo que necesito. En tus manos me entrego.

!Enséñame el arte de los pequeños pasos!

Antoine de Saint-Exupéry

"Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho." Saint-Exupéry, "Ciudadela"

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho.” Saint-Exupéry, Ciudadela

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Yo soy aquí y ahora. Vuelta a casa.

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“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.” (Mahatma Gandhi)

Hace mucho tiempo inicié, casi de manera automática, mi camino de vuelta a casa. Siento la necesidad urgente de situarme en el presente (Yo Soy. Aquí y Ahora), para poder saciar mi sed. Mi hogar es el centro de mi misma. Por eso busco la fuente de la trascendencia, y mi alma anhela sentir la poderosa energía de lo sublime. Procuro ser Bodhisattva con todo mi corazón, en mi caótica y complicada vida. Y es que según el Budismo, el Bodhisattva, es alguien comprometido en reducir el sufrimiento de los otros y buscar el conocimiento toda su vida. Recito los diferentes nombres de Dios, abro mi corazón y extiendo mis manos al cielo:

“Yahvé, Shiva, Brahmán, Alá,  Shang Ti, Abraxas, Ormuz, Jah, Huitzilopochtil, Hunab Kú, Ganesha, ilumina mi camino y permite que me abandone como un niño en tus manos para cumplir el plan que has trazado para mí.”

Sólo hay que escuchar. (Luz en Mura, foto de Helena Fernández)

Sólo hay que escuchar. (Luz en Mura, foto de Helena Fernández)

La búsqueda de nuestro ser auténtico es una aventura difícil, solitaria y que requiere de una fortaleza extraordinaria para avanzar entre los obstáculos de la rutina. Hay muchos momentos de duda, de parada necesaria, de confusión y miedo, que te atan a la pereza y a la dejadez, impidiéndote avanzar. Por eso necesitamos pedir ayuda, tomar la mano de otras personas que, sin saberlo, comparten nuestro viaje y ya han recorrido muchas más etapas. Son seres que te iluminan con su ternura, su sonrisa abierta y te sacuden hasta lo más profundo con su limpieza y amor incondicional. He sido afortunada y he podido, tras largos años de sequía, encontrar a aguadores en mi senda. Vuelvo de un retiro profundo, alegre y enriquecedor, auspiciado por el profesional equipo de Adhara Yoga que me ha conmovido hasta el tuétano. Mi agradecimiento y cariño son infinitos hacia las personas (Pierre, Sash, Tania, Roger) que, con energía y dulzura a partes iguales, han removido mi tierra y han conseguido destilar agua pura de los lodos que me tenían anclada a la estulticia, a la soledad y a la tristeza. He vuelto a reconocer mi camino en las palabras de Osho:

“Nuestro auténtico ser es nuestro centro más profundo, no está en algún lugar en el exterior. No tenemos que ir a ninguna parte, sólo tenemos que volver a casa. No es un viaje de aquí a allí, al contrario, es un viaje de allí a aquí.

Estamos ya allí y tenemos que estar aquí. Siempre estamos entonces, y tenemos que estar ahora.
De modo que cuando tu mente comience a dirigirse a algún lado, tráela de vuelta aquí. Cuando comience a dirigirse al pasado, al futuro, tráela al ahora. Recuerda estas dos palabras: ahora y aquí. Poco a poco uno comienza a vivir aquí y ahora, y ese es el único camino en el que podemos encontrar la existencia porque está siempre aquí y ahora. Y nosotros no estamos nunca aquí y ahora. En el momento en que nosotros también estemos aquí y ahora, ocurrirá el encuentro, está destinado a ocurrir”.

Siento también en mi pecho y en mi vientre, el poder inmenso del grupo, del ser humano que se busca para cuidarse y crecer junto a los demás. Mi actitud sombría y melancólica habían ocultado de mi realidad el calor y la belleza de mirarme, como en un espejo, en otra persona y reconocer mi más profunda esencia. Yo Soy Tú. He bailado como un indio, he conectado con Madre Tierra y Padre Cielo, con el agua, los animales y, lo más importante, jesussirviendomis semejantes. Y he descubierto que necesito la catarsis/chaos de la tribu, el amor del otro y mi compromiso con el sufrimiento ajeno para poder avanzar y llegar a mi esencia verdadera: el servicio a los demás. Me formaré, me cuidaré, me seguiré encontrando con mi esencia y desarrollando mis dones con un único fin: tender la mano al que sufre, acogerlo y alimentarlo con mi ternura y mi alegría, ayudándole a descubrir dónde empieza su senda, muy próxima a la mía y usando la energía de mis manos para confortarlo. Voy a luchar con todas mis fuerzas contra la dispersión, la pereza, la dejadez, la introspección estéril y la falta de disciplina. Apartaré de mi los sabotajes de la rutina y seguiré un plan de acción para volver a casa. Porque sí hay un sentido de la vida, y aunque la mente ponga un abismo, el corazón tiende siempre un puente. Sólo hay que escuchar, sonreír y empezar a andar. Y dejarse llevar por el placer del instante, gozar sin límites. O como escribía en su “Canto XX” Jan Kochanowsky (Polonia, 1530-1584):

Es grato divertirse cuando llega el momento.

¡Bebamos pues, hermanos, a la salud de todos,
que el apetito espanta las ganas de bailar
y es más fácil la guasa después de haber bebido!

No se hable del estado.
Que se abandone toda gravedad.
Llevemos a un rincón los privilegios
y que junto al señor se siente el siervo.

Allí donde se guarda con rigor el deber
no hay buenos pensamientos.
Se dulcifica el mundo, os lo aseguro,
cuando broma y mesura van unidas.

He aquí mi beneficio: atentos me escucháis,
pero nadie me ofrece un jarro lleno.
Que un poeta esté sobrio ¿quién lo ha visto?
Nunca hará nada bueno.

Venid conmigo, que no os defraudaré.
También vosotros gozáis de buen humor.
Decid entre vosotros cualquier cosa al oído,
y no tengáis reparos; hablad con libertad.

En nada yo comparto lo que dijo algún sabio:
que la mejor idea la tiene el que más piensa.
Transcurre el tiempo y nadie
adivina tu suerte de mañana.

¡Hoy sé feliz y goza!
Sobre el día futuro las lecciones son vanas.
Hace tiempo que todo fue pensado por Dios
y de nada te sirven los mejores consejos.

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Almas gemelas: lazos de amor eterno.

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Hay alguien especial para cada uno de nosotros. A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres. Pertenecen a distintas generaciones y viajan a través de los mares, del tiempo y de las inmensidades celestiales para encontrarse de nuevo con nosotros. Proceden del otro lado, del cielo. Su aspecto es diferente, pero nuestro corazón los reconoce, porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna y en las antiguas llanuras de Mongolia. Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerreros y convivido en las cuevas cubiertas de arena de la Antigüedad. Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abandonarán.

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“En algunos casos las almas gemelas se las componen para encontrarse, permanecen juntas hasta que cumplen el pacto acordado y después siguen su camino. Sus intereses y los planes que tienen para el resto de su vida son diferentes, y no quieren ni necesitan pasar una vida entera juntas. Esto no es una tragedia, sino una simple cuestión de aprendizaje: tienen por delante una vida eterna juntas, pero a veces es posible que necesiten tomar unas clases por separado.” B.W.

Es posible que nuestra mente diga: «Yo no te conozco.» Pero el corazón sí le conoce.
Él o ella nos cogen de la mano por primera vez y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser. Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a través de los siglos.
El corazón nos da un vuelco. Se nos pone la piel de gallina. En ese momento todo lo demás pierde importancia.
Puede que no nos reconozcan a pesar de que finalmente nos hayamos encontrado otra vez, aunque nosotros sí sepamos quiénes son. Sentimos el vínculo que nos une. También intuimos las posibilidades, el futuro. En cambio, él o ella no lo ve. Sus temores, su intelecto y sus problemas forman un velo que cubre los ojos de su corazón, y no nos permite que se lo retiremos. Sufrimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión sigue su camino. Tal es la fragilidad del destino.

La pasión que surge del mutuo reconocimiento supera la intensidad de cualquier erupción volcánica, y se libera una tremenda energía. Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato. Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad, sentimos que ya conocemos profundamente a esta persona, a un nivel que rebasa los límites de la conciencia, con una profundidad que normalmente está reservada para los miembros más íntimos de la familia. O incluso más profundamente. De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reacción. Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren en días, semanas o meses.

“Las personas más bellas son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida, y han encontrado su manera de salir de las profundidades.” E. Kübler-Ross

Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil. La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo. No todo el mundo está preparado para percatarse al instante. Hay que esperar el momento adecuado, y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente. Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela. Sus manos nos rozan o sus labios nos besan, y nuestra alma recobra vida súbitamente.

El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo, hermano, pariente o amigo íntimo. O puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos, llega a nosotros y nos besa de nuevo para recordarnos que permaneceremos siempre juntos, hasta la eternidad.

Brian Weiss, “Lazos de amor

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Nuevos soles se alzarán: la vida salvaje

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“La desobediencia es el verdadero fundamento de la libertad. Los obedientes deben ser esclavos.” Thoreau

(…) ¡Adiós mis amigos! Mi camino desciende por aquí en la montaña, por otro lado el de ustedes. Desde hace tiempo los veo cada vez más lejos de mí. Un día desaparecerán del todo. De aquí a poco tiempo mi senda me parecerá solitaria sin su compañía. Las praderas serán landas estériles.

No cesa de palidecer mi recuerdo. El camino que recorro se estrecha y endurece, la noche está cada vez más próxima. Pero en el porvenir, nuevos soles se alzarán, llanuras inesperadas se extenderán ante mí, y hallaré nuevos peregrinos que tendrán en sí la virtud que descubrí en ustedes, que serán ellos mismos la virtud que eran ustedes. Me someto a esta saludable y eterna ley, que reinaba en aquella primavera en que los conocí, que reina en esta primavera en que me parece que los pierdo.

Amigos de antaño, vuelvo a visitarlos como quien marcha entre las columnas de un templo en ruinas. Ustedes pertenecen a una época, a una civilización, a una gloria, hace tiempo extintas. Sus armoniosas líneas aún se distinguen, a pesar de las convulsiones sufridas y de los chacales que rondan las ruinas. Vengo a reencontrar el pasado, a descifrar sus inscripciones, los jeroglíficos, los manuscritos sagrados. Ya no encarnamos mucho nuestro yo antiguo. El amor es una sed que nada sacia.

Fragmento de “Elogio de la vida salvaje”, de Henry David Thoreau

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“Sólo hay un remedio para el amor: amar más.” Thoreau

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Testamento de un payaso: Nessun dorma!!!

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Tenemos una gran Irresponsabilidad social y debemos hacer honor a nuestro oficio sin beneficio. Meter la pata, que se rían de nosotros, tropezar, estornudar ruidosamente y cantar desafinados, estas son nuestras principales obligaciones. Todos somos Irresponsables de nuestro pequeño círculo.
Cuando estemos fuera de aquí, en eso que llaman “el mundo real”, tenemos la obligación de demostrar, con nuestro comportamiento, que los payasos podemos cambiar la realidad.

Sonarse los mocos haciendo mucho ruido, (pedo: más vale fuera que dentro…) y cuando tengamos ganas de llorar, hagámoslo, pero a cántaros, mojando todo y a todo el mundo. Con la ralla bien marcada y un clavel rojo en el ojal…, para meterlo en la boca de los que gritan y en el cañón de los que quieren disparar.
Perded el paso en los desfiles, y recordad: no hay ninguna bandera que valga más que un perro abandonado. Entre desfilar con un fusil al hombro o con una escoba, no lo dudemos, cojamos la escoba que nos será mucho más útil.Joan_Montanyès__54789
En cualquier situación de emergencia, ya sea porque alguien nos grite, nos empuje para pasar él primero, nos robe el aparcamiento, o nos amenace con pegarnos, ya lo sabéis, sólo basta con sacar la bola roja y colocársela en la punta de la nariz… así… Y si así no lo calmáis, probad a darle un cacahuete, con los monos que son mucho más inteligentes que algunas personas, funciona.

La corbata siempre de colores, los bolsillos llenos de confeti y cuando estemos en casa de alguien demasiado serio, no olvidemos de aserrarle una de las patas de su butaca preferida… y si este alguien demasiado serio se empecina en recitarnos un importante discurso, pidámosle el texto fotocopiado. Ya sabéis que con los papeles se pueden hacer fantásticos aviones voladores, muy útiles en momentos de aburrimiento mortal.
Los árboles son para subirse a ellos, no para cortarlos, sobre todo no abandonéis esta vida sin haber tirado un pastel de nata a la cara de un amigo, y cada noche, antes de ir a la cama, exigid siempre un cuento, sin importar la edad que tengamos…

La noche es nuestra. Las cometas mecen nuestros sueños y hacen que se conviertan en realidad. Todos tenemos derecho a adormecernos convencidos de que las hadas existen, que los príncipes son valientes y que los payasos tienen el arma más poderosa de la felicidad: la risa.

Nessum dorma, amigos…
All’alba vincerá!
Vinceró, vincerá! Vincerá!

Testamento de Joan Montanyès, Monti
(traducción de la fuente original)

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Calor y listas mínimas para no convertirse en zombi.

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Seres humanos afectados por el calor veraniego.

Estoy tórrida estos últimos días, en serio. Pero no en el sentido lúdico y venéreo del asunto, si no en el climatológico. Como muchos de vosotros, esto durmiendo poco y mal, y mi cerebro tiene menos flexibilidad  que la Dama de Elche en una clase de yoga. Soy incapaz de escribir nada coherente, a pesar de que sigo teniendo mucho que deciros todavía. Así que voy a intentar, como mínimo, anotar aquí los mínimos, tipo checklist.

En general no soy partidaria de hacer listas, aborrezco planificar demasiado porque me aburre mortalmente. En mi opinión, es absurdo autoevaluar la capacidad de asunción/ejecución de tareas mediante un listado infinito de quehaceres, y frustrarse a continuación por los pobres resultados obtenidos. Eso sí, tachamos con rabia y surrealista alegría los ítems alcanzados en la boba competición con nosotros mismos. Incluso la definición que da la Wikipedia -la Rae está resultando menos creíble con el paso de los años-, da miedito: “Una lista de comprobación es una herramienta de ayuda en el trabajo diseñada para reducir los errores provocados por los potenciales límites de la memoria y la atención en el ser humano. Ayuda a asegurar la consistencia y exhaustividad en la realización de una tarea”. Madredemiarma, qué perfectos tenemos que ser todolrato!

En fin, que sucumbo a la fiebre de organizarme, y apuntaré cuatro cosas, sólo para no olvidarme de lo esencial, por si en un subidón de temperatura se me funde la CPU y no recuerdo las simples cosas que me hacen feliz en mi terrible rutina diaria:

  • Adivinar la fase de la luna. En el hemisferio norte, la luna es algo mentirosilla, y cuando está en creciente parece una letra D. Cuando mengua, adopta la forma de la C.
  • Comunicarme mentalmente con cualquier animal no humano con el que me cruzo. Cualquiera me vale (gatos, perros, palomas, golondrinas, hormigas, …cucarachas no tanto). Es la única manera de seguir conectada a lo que soy entre tanto ruido urbano, y alternar con seres nobles e inteligentes, mucho más que los zombis del metro.

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  • Intentar cambiar la ruta habitual para ir al trabajo o a casa, o añadir nuevo elementos y paradas para contemplar cosas que estaban ocultas en el paisaje de mi costumbrista jornada. Eso me ayuda a no volverme loca o idiota y a renovar mis conexiones neuronales.
  • Demorarme en un banco de ese nuevo camino, mientras me fumo un cigarro para poder observar el curioso movimiento humano y buscarle la poesía a lo cotidiano.
  • A pesar de la puñetera prisa, pararme. Disfrutar de unas nubes caprichosas, de un cielo especialmente bello, o de una ráfaga de viento fresco. Aguzar el oído si escucho el canto de un pájaro, para adivinar de dónde proviene. Ese pequeño es muy valiente imponiéndose al estruendo de la ciudad, como mínimo que haya alguien que le escuche atentamente.
  • Imaginar las historias de las personas que me rodean, intentar adivinar qué significan sus expresiones faciales o los gestos del cuerpo para entender el acto comunicativo como algo universal, que nos acerca a la esencia común. O, simplemente, curiosear lúdicamente.
  • Caminar despacio mientras disfruto de canciones acordes a mi estado de ánimo, a mis recuerdos o moods. Algún día os hablaré de la importancia que tiene en mi vida la música, de cómo me ayuda a reconectar, a desinhibirme o a elevarme. Hoy, os enlazo directamente al rincón de la memoria que guardo en Spotify. Todo eso, soy yo:

Ya está, que hoy no doy más de mí. ¿Y a vostrxs, qué simples cosas os evitan la zombificación?

Eleanor Roosevelt haciendo una lista de cosas bonitas

Eleanor Roosevelt haciendo una lista de cosas bonitas

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No, no volveremos a vagar

Christian Schloe Portrait of a Heart 2013

Christian Schloe, “Portrait of a Heart”

Así es, no volveremos a vagar
tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
y la luna conserve el mismo resplandor.

Pues así como la espada gasta su vaina,
Y el alma consume el pecho,
también el corazón debe detenerse a respirar,
e incluso el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
y los días retornan demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar
bajo la luz de la luna.

“No, no volveremos a vagar”, Lord Byron


An image from the cover of Hollow City by Ransom Riggs the sequel

So, we’ll go no more a roving
So late into the night,
Though the heart be still as loving,
And the moon be still as bright.

For the sword outwears its sheath,
And the soul wears out the breast,
And the heart must pause to breathe,
And love itself have rest.

Though the night was made for loving,
And the day returns too soon,
Yet we’ll go no more a roving

By the light of the moon.

“So, we’ll go no more a roving”, Lord Byron

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La cita más importante de mi vida.

“Amarse a uno mismo es el comienzo de una larga vida romántica.” Oscar Wilde

Hacía mucho tiempo que no quedábamos. No había modo de encontrar un hueco en nuestras respectivas agendas porque nuestros horarios no coincidían: las obligaciones familiares, el trabajo, el cansancio o la desidia, nos lo acababan impidiendo. Dicen que la distancia es el olvido, y sí. La relación se había deteriorado muchísimo y ya casi la dábamos por perdida. Ya sabéis que cuando pasamos demasiado tiempo sin hablar con alguien nos cuesta retomar el contacto, como si algo se hubiera roto o fuera imposible reconectar por miedo, vergüenza o dejadez. Pero a pesar de todo, ella y yo nos echábamos mucho de menos, y a menudo la una pensaba en la otra con nostalgia; sentíamos que aún nos quedaba mucho por compartir. De repente, un día en el que la rutina había sido terriblemente gris, decidimos reorganizar nuestras prioridades y valorar de nuevo las pequeñas cosas. Aprendimos a ser egoístas en los afectos para así pensar nuestra relación como el asunto más urgente. Aparcamos las excusas, la pereza, la sobrecarga y la indolencia. Y quedamos para fundirnos en un gran abrazo.

Os lo cuento aquí porque ha sido el encuentro más importante que he tenido en estos últimos tiempos: he disfrutado, al fin, de una cita conmigo. Por primera vez en mucho tiempo, me he dedicado unas horas, sólo he estado íntegramente pendiente de mí y de lo que me hace feliz. Sin filtros ni concesiones a nadie. Establecí meticulosamente el tiempo y el espacio para disfrutar de las cosas que me gustan: en esta ocasión escogí dar un paseo en silencio y acercarme a lugares que me reconectan con lo que soy o me recuerdan lo que quiero. Como dice la “Canción de las simples cosas”, escrita por César Isella, y tan bellamente interpretada por Chavela Vargas:

“Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás con el pan al sol, la mesa tendida.”

También decidí llenarme los ojos de belleza, ya no con los jardines urbanos que visité, si no también con el arte. A pesar de que no tengo formación en arte ni soy una conoisseur, me gusta sentirlo a menudo, y zambullirme aunque no tenga las palabras para describirlo, o una crítica desarrollada y madura. Tampoco encuentro tiempo para visitar los museos que me gustan o, si he podido hacerlo, he sentido la premura de no importunar a mi acompañante con mis demoras de friki irredenta. Me gusta detenerme muchísimo en cada cuadro, observar el trazo, acercarme, casi tocar la fibra del pincel que ya no está, e imaginarme el momento de la plasmación, hace tantos siglos. Y adoro hacerlo, sobretodo con la pintura medieval y del renacimiento. Me transportan, viajo mentalmente con la música que trasminan sus lienzos, tablas y  frescos. Y experimento entonces la sinestesia absoluta: veo olores (nauseabundos y delicados) y escucho gradaciones de vivos colores, que acaban en el pan de oro de las puntas de mis dedos, deseosas de infringir la norma del museo (no tocar). Quiero saborear el relieve de esa pintura, sin más proporcionalidad ni perspectiva que la propia anima mundi. Me dejo secuestrar por la abstracción parlante de los maravillosos mártires, vírgenes y cristos dolientes, que se debaten entre almas desesperadas y extrañas figuras daimónicas. Orgía visual sólo para mí y sin tener que dar explicaciones ni ser una estupenda ante nadie.

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“Siempre estás contigo mismo, por lo que también deberías disfrutar de la compañía”. Diane Von Furstenberg

La cita, pues, resultó un éxito. Llegué a mi casa recargada, plena y radiante. Con una nueva mirada, menos tensa y crispada con la vida. Ahora tengo más ganas de enfrentarme a esa rutina que me asfixia, y he resuelto que no pasará tanto tiempo para volver a citarme. Así que, por el cariño que os tengo, os recomiendo vivamente que os reunáis de una vez por todas con vosotrxs mismxs, que quedéis por fin con vuestra mismidad, tan olvidada a menudo por tantísimas razones (cada uno tendréis la vuestra). Fijad un día para el encuentro, elegid el plan que más os apetezca, aquello que siempre postergáis o que no sabéis con quién compartir. Os aseguro que seréis vuestra mejor compañía ese día. A principio os resultará extraño, como cuando hace mucho tiempo que no has visto a una amiga, y los primeros minutos resulta algo incómodo o turbador. Repentinamente, os daréis cuenta de que el cariño que os tenéis sigue ahí y os ayuda a fluir, a sentiros a gusto y las horas os pasan sin daros cuenta.

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“Amarse a sí mismo es reconocerse y elogiarse verbalmente. Es aprobar totalmente las propias acciones. Estar seguro de las propias habilidades. Amar el propio cuerpo y admirar la propia belleza.” Sondra Ray

Los planes son infinitos, dependiendo de lo que echéis en falta en vuestros adentros. Os puede apetecer un paseo por la playa de manera consciente, asistir a un taller de constelaciones o disfrutar de una lectura postergada, acompañada de un buen vino. Quizás podríais ir al cine, a ver esa película a la que nadie quiere acompañaros, o asistir a un concierto de música bizantina. ¿Y escuchar ese disco de U2 cincuenta veces seguidas, sin nadie que os censure el gusto u os llame cansinos?.
Y están las otras citas, también necesarias, las del hedonismo absoluto. En esas decidimos ponernos bellos y perfumados para nosotras mismas y seducirnos. El día a día a veces nos embrutece y mina nuestra autoestima, así que una cita sensual con nuestro cuerpo y nuestras ganas de fascinarnos, es imprescindible. Un baño o ducha aromáticos, a solas, con velas, incienso y música que nos haga vibrar. Luego una cena rica y caprichosa. Eructar a gusto. Un buen vino o cualquier bebida que nos alegre el corazón. Y consumar la cita, por qué no. Tocarnos con cariño, regalarnos el placer que la rutina o una pareja demasiado cansada o poco predispuesta no nos procura, llegar a ese orgasmo libre, liberador y profundo que sólo nosotras nos podemos brindar. Y luego dormirnos mimándonos con ternura, sintiendo que el abrazo más importante de nuestras vidas, es el primero que nos damos a nosotras mismas.

Crea una cita inolvidable. Y trabaja ese quererte y cuidarte cada vez que te encuentres a solas con lo que eres. Recuerda que si no, como decía Pablo Neruda, “algún día en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente, te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.” Así pues, ¿cómo tienes la agenda esta semana?

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Sororidad queer: hermanas en lo torcido

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“No hay que tener miedo al cambio, sino buscarlo. Porque cambiar es detenerse en el camino y subirse a un alto para ver lo que va siendo nuestra vida, en qué se parece a lo que nos gustaría que fuese.” Josefina Aldecoa

Pues si, un paso más y otra vuelta de tuerca. Porque me da la gana y porque la teoría la inventan las teóricas con morro. Pues ala. Que sepáis que desde ahora declaro obligatoria y prioritaria la “sororidad (1) queer”. Que sí, que esto va de que consideres como tus hermanas de leche, fluidos e ideas, a todas aquellas (con)géneras torcidas, extrañas, desviadas, raras y transgresoras como tú. Se trata de reconocerse como aliada, y no como opuesta. Entre las cuir (uy, que a ti no te gusta que te trate en femenino, perdona rey) no tiene que haber antagonismos o distancias insalvables, sino colaboración. -O si no puedes con tu vida, pues que al menos no hagas zancadillas a esa zorra que tanto te molesta-.

Todas hemos experimentado la exclusión, el rechazo, la opresión, el dolor, el abandono, la pérdida. Y aunque no te dé la gana, eso nos hermana, mariví. Y nos da herramientas para el cambio y la trans-formación. Vamos, que si la lagarta necesita cualquier aditamento, ánimos, lentejuelas, plumas, lápices, espadas o lengüetazos, vayas corriendo para allá y se los prestes. Que si a la perra de tu (en)(a)miga se le ha perdido un hueso, se lo restituyas. Que le lamas la patita herida si hace falta, coño. Primero las setenteras proclamaron urgente lo de la solidaridad femenina (a las de los sesenta eso ni se les pasaba por la cabeza, tenían demasiado trabajo en quitarse los bigudís por la noche sin que les viera su marido), por aquello de acabar con lo del peor enemigo de una mujer es otra mujer. Ellas nos animaron a actuar bajo un pacto de no agresión mutuo (que triste suena), un compromiso entre mujeres que decía que la acción es prioritaria para detener los abusos y percances a los que nos somete a todas el heteropatriarcado. Por eso mismo, las sorellas emitíamos un agudo grito de guerra enteramente sisterhood para protestar contra cualquier injusticia que ahogara a nuestras hermanas chinas, negras, peruanas o vallisoletanas.

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“Ser mujer es fascinante, constituye una aventura que requiere considerable valentía, un desafío que nunca llega a aburrir”. Oriana Fallaci

No se trata(ba) sólo de acudir a manifas, hacer minutos de silencio, pintarse la cara, rezar el rosario, hacer colectas o de tomar un carácter asistencial. ¡Una tenía quecreerse igual a su vecina! ¿Que yo, universitaria de pro, leída y viajada soy igual quela antillana esa llena de roña, tan maltratada y explotada? Anda, anda, pásame otro gintonic que les voy a organizar una concentración delante del ayuntamiento y van que se las pelan. Mira tú que difícil pero que hermoso era lo que nos proponían nuestras madres, tías, amigas de los ’70, isn’t it?Y ahora os pido una nueva sororité. Evolution. Sister, my sister (oh, my!). Pero ahora va, de todos los seres con pluma del planeta. -Ay, ahora no sé si tendría que haber dicho esto de la pluma-. Venga, me arriesgo y digo también aquello de ni mujeres ni hombres ni trans ni cyborg sino todo lo contrario.De verdad, reina, es que lo que pasa es que esta que escribe cree que todas las queer, todos los intersex, middlesex, personas autoetiquetadas y paradefinidas tenemos que defendernos a uñas, dientes, camión y laca de la transmarikabollofobia, la represión, la gazmoñería y la repelencia imperantes en esta sociedad del XXI de la“tolerancia” y la triple moral: “te tolero siempre que te comportes debidamente, noescandalices, marika!”.

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“Lo importante no es ser “queer” (esto sería una contradicción puesto que “queer” no es una identidad) sino mantener una actitud crítica con respecto a los efectos normalizadores y excluyentes de toda identidad sexual”. Beatriz Preciado

Hay que limar diferencias, queridas, dejar de discutir por esto y por aquello. Que si yo soy gayer y no trago a bolleras y mariliendres. Que si tu te tomas más hormonas que yo, que si yo no quiero tomar, que si me opero, que si nos operamos todas o no vale. Que si soy la más radical porque me meto un frigodedo en el coño mientras suena Mozart, que si esto no es queer porque no sangra ni grita ni tiene orgasmos. Señoras, señores, monstruxs: ¡basta ya!. Ya lo dicen los fascistoides y las beatorras de medio pelo, ya. Que divide y vencerás. Que mientras más nos arañemos y peguemos con el bolso (o con el dildo, que más da), más tiempo les da a ellos a ganar elecciones, lanzar decretos y subirse a las peanas, púlpitos y periódicos para proclamar lo enfermitas y desviadas que somos. 
Amémonos, pues, las unas a las otras, va… Hagamos el esfuerzo de escucharnos y crear nuevas complicidades aunque seamos garrulas, hormonadas, ositas, ilustres, históricas, locas, femeninas, modernas, feas, musculosas, camioneras, parapléjicas, tontas, gordas, operadas, universitarias, marikas, cisgéneras y travelas. Eso sí, no volvamos a caer en un ejército de salvación o en una “Sección Femenina” evolucionadas hacia lo torcido; simplemente tomemos el compromiso firme de echarnos una mano, alimentar lo que hace la compañera, animar las iniciativas de la vecina, y no sacarnos ningún ojo. Aún podríamos crear el paradigma de la liberté, fraternité, sororité monstruoso. Creedme, la mayor de las revoluciones, subversiones, provocaciones y masturbaciones públicas, escandalosamente y rabiosamente modernas y estupendas, es quereros, nenas! O como decía Itziar Ziga:

 “Seguir aprendiendo a defendernos unas a otras. A generar espacios de seguridad y gozo colectivos. A minimizar el inmenso daño que recibimos cuando respondemos a su violencia. A no cuestionarnos unas a otras y empatizar políticamente. A no reprocharnos a nosotras mismas las alianzas que elegimos y tampoco las que no elegimos. A pedirle aliento y protección divinas a Sylvia Rivera, aquella travesti puta portorriqueña yonky sintecho guerrera y activista siempre que lanzó un tacón contra la policía el 28 de junio de 1969 en la puerta del bar Stonewall en Nueva York. Y a celebrarnos cada día no sólo por resistir y plantar cara al enemigo heterodominador, sino también por disfrutar cada minuto de estas vidas que son más nuestras porque nos las hemos ganado a pulso”.

“Es urgente e imprescindible en el siglo XXI una rebelión de cuerpos”. Beatriz Preciado


(1) “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”. Marcela Lagarde, antropóloga mexicana

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Quien tenga oídos, que oiga…

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HAUIZAN HASIERA

Bai
eta egun batean isilduko naiz,
esan eztitudan bitzak
esan ondoren
Bai. Eta ez.
Beharririk duenak…


y algún día me callaré
después de decir las palabras
que no he dicho
Sí. Y no.
Quien tenga orejas… (1)

Gabriel Aresti


(1) Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luz. Si alguno tiene oídos para oír, que oiga. También les decía: Cuidaos de lo que oís. Con la medida con que midáis, se os medirá, y aun más se os dará. (Marcos, 4 22-24)

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