* Sendas de Oku *

·Comunicación ·Energía ·Acompañamiento

Vaya fauna: de la crueldad, el respeto y el amor a los animales.

Ismael-Samuel-Foto-Santuario-Gaia_EDIIMA20140923_0569_5

“Todos los seres aman la vida, desean placer y temen al dolor; no desean ser lastimados; todos desean la vida y para cada ser, su propia vida es muy preciada” (versículo jainista – budista)

Me gusta el terror, las películas de zombies y survival, y mi nivel de tolerancia a la sangre artificial es muy alta, pero no soporto ver ni un sólo gesto de maltrato hacia cualquier animal. Si, ni a una mosca. Cuando en casa entran cucarachas, polillas, mariposas nocturnas u otros insectos, hago lo posible para no dañarlos y alejarles del entorno humano: sé con certeza que desde nuestra prepotencia especista, su vida no vale nada, y un zapatazo costumbrista va acabar con ella. Por eso alejo a esos bichillos de mí y de los que me rodean. Porque por desgracia, aún nos creemos a pies juntillas una de tantas herencias negativas de nuestra cultura judeocristiana:

“Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.” Génesis, 1:28

"Aquel que se apiade aunque sea de un gorrión y le salve la vida, Allah será misericordioso con él en el día del juicio". Mahoma.

«Para los animales, hemos convertido la Tierra en un eterno Treblinka». Isaac B. Singer, escritor judío reconocido con el Premio Nobel en 1978

Terrible como siempre, el dios bíblico. Nos lo hemos tomado (como todo lo que nos interesa) al pie de la letra, y llevamos sometiendo y dominando a nuestros compañeros de planeta desde los inicios. Nos vinimos arriba con lo de ser dueños y señores de la Creación y no hemos detenido nuestras ansias destructoras y despóticas en ningún momento. Como apuntan desde Ecologistas en acción, “en los últimos 500 años, la actividad de los seres humanos ha condenado a la extinción a 844 especies”. ¿Os da una pequeña idea esa cifra de la cantidad de vidas ricas, diversas, maravillosas y únicas que nos hemos llevado por delante con nuestra civilización? Destruimos especies, y por otro lado favorecemos el sobrecrecimiento de otras que nos benefician a nivel económico. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la  Alimentación (FAO), sólo en 2002, 63.000 millones de animales de granja (vacas, ovejas, cabras, cerdos, gallinas, conejos) y 156.000 millones de toneladas de animales marinos fueron sacrificados en todo el mundo. ¿De cuánto sufrimiento, dolor y muerte gratuita estamos hablando? Porque el argumento de que hay que alimentar a la población blablabla ya no convence a nadie que esté mínimamente informado. Las explotaciones ganaderas, un término descriptivo de lo que son, se han convertido en monstruos inhumanos y sádicos de producción en cadena, donde se maltrata dura y gratuitamente a los animales desde que nacen hasta que son sacrificados: son arrancados de sus madres de inmediato, hacinados en espacios que les inmovilizan de por vida, se les atiborra a hormonas y antibióticos (para evitar las infecciones masivas de las heridas producidas por el maltrato y la sobreexplotación), se les somete a miedo, estrés, privación de movimientos, luz, aire, agua y contacto, se les mutila, marca y hiere. Se les transporta, finalmente, al matadero en condiciones aún más inhumanas (total, los van a matar) y mueren con un terrible estrés, sufrimiento y dolor (no, no es una muerte compasiva). Y mis fuentes no sólo son las organizaciones animalistas que han podido recopilar material gráfico e información de primera mano, si no que si leéis uno de los informes de la FAO sobre el tema del maltrato y el consumo de carne, estamos en las mismas: sufrimiento gratuito. Y lo más triste de todo, es que un tanto por ciento elevadísimo de la carne sacrificada no se consume, se tira. Durante el proceso de transporte, la venta y posteriormente el consumo. Somos especialistas en desperdiciar alimentos. Producción con excedentes, derroche de recursos, medio ambiente y comida, y a pesar de todo, en 2015 ya son más de 800 millones de personas sin acceso a alimentos.

Y no nos basta con justificar todo este despropósito con el tema de la alimentación, también tenemos excusas para cosificar a los animales y divertirnos a su costa. Los confinamos en zoos y aquariums, los utilizamos como entretenimiento sádico en fiestas y eventos, los sometemos a vacíos experimentos cosméticos o innecesarios, les arrancamos la piel para vestirnos como burgueses, los compramos para satisfacer nuestra ansia acumulativa o demostrar nuestro nivel adquisitivo criando indiscriminadamente animales de raza que han sido manipulados genéticamente para tener los rasgos más atractivos a nuestras necesidades egotistas y desquiciadas. No tenemos respeto por su individualidad, sus necesidades de bienestar, libertad y felicidad, y nos permitimos el lujo de “poseerlos” como “mascotas” o “animales de compañía” en lugar de acogerlos como amigos. Qué tristes somos, que necesitamos causar dolor y angustia a otros seres para sentirnos mejores, menos solos o estar más contentos. Enseñamos a nuestros hijxs que las otras especies son inferiores y están bajo nuestra tutela y mando, que podemos hacer con ellos lo que queramos y usarlos como un juguete, que son tontos y carecen de sentimientos. Llevamos a los niños y niñas al zoo y al aquarium como actividad familiar y lúdica, les permitimos ver corridas y festejos crueles y participar de ellos, 1. 11. España polémica por el maltrato a los animales. niña pateando toro muertoles mostramos que es divertido manipularlos, causarles dolor y obligarles a realizar conductas antinaturales: son clowns, actores, freaks, bufones a nuestra disposición. Hay que domesticarlos, enseñarles habilidades absurdas, e incluso explotarles a nivel sexual para beneficiarnos económicamente. Ellos no tienen voz, no se pueden rebelar, no tienen libre albedrío, están a nuestro servicio hasta el final. Son animales de tiro, carga y monta, herramientas que una vez usadas y rotas, se tiran. Es lícito divertirse en familia, en primetime veraniego, con programas tan sumamente vejatorios y propios de tiempos pasados como “Vaya Fauna” u otros similares. Está justificado por tradición española (quizás también deberíamos haber conservado la tradición del garrote vil) e ingentes cantidades de dinero, que veamos la tortura de un toro en horario infantil en “Tendido cero“. Yo también lo he hecho alguna vez, y soy responsable de iniquidad: le compramos un pollito al crío para que juegue, un perro en Navidad, una tortuga para que aprenda a ser responsable, le montamos en los extenuados ponies del feriante, le regalamos una escopeta para que aprenda a disparar a animales indefensos, y le enseñamos videos monísimos de gatitos. Estamos mostrándoles a nuestros vástagos que son seres todopoderosos con derechos ilimitados, y que el respeto y la compasión no tiene cabida en su cotidianidad de centro de la creación. Es terrorífico, el peor gore que me puedo imaginar: la falta de conciencia y educación para la no violencia y el respeto a toda vida. Como apuntan muy acertadamente los preceptos jainistas, “los humanos son los únicos poseedores de los seis sentidos: vista, oído, gusto, olfato, tacto y pensamiento; por tanto de ellos se espera que actúen con responsabilidad hacia toda la vida siendo compasivos, sin egoísmo, sin miedo, racionales y misericordiosos.” ¡Esa, esa es nuestra única obligación!

Propongo, pues, a los que sois madres, padres o tutorxs de esas conciencias infantiles, o a vosotrxs mismxs, que la próxima vez que queráis mostrarles la vida animal, penséis en la opción de apoyar económicamente en nombre de la familia, a un santuario animal. Son espacios de cuidados, libertad, respeto y cariño para animales que provienen de situaciones de sufrimiento o que han sido abandonados. Normalmente los padrinos pueden visitar el lugar, siempre respetando las necesidades de los habitantes del santuario y desde una perspectiva pedagógica, no de entretenimiento ni lucro. Son proyectos preciosos y basados en la iniciativa privada, que no reciben más ayudas que las de las personas que se quieren implicar. En casa colaboramos con Santuario Gaia (Gerona) y esporádicamente con otras entidades de ayuda animal, como La Colonia de Tika | Asociación Pro-Gat, pero si queréis buscar algún sitio que os quede más cerca, aquí tenéis un listado de los diferentes hogares que hay en España o la página de la Fundación Alma Animal, que suma esfuerzos de diversos santuarios y refugios.  También tenéis la opción de ayudar físicamente en una protectora, o a una organización que luche por todos estos derechos animales y deberes humanos. Y aquí hay información sobre educación, películas y espacios respetuosos con los animales, recopilada por educadores. Podéis cuidar vuestra alimentación y la de los vuestros reduciendo la ingesta de productos animales u optando por una vida vegetariana o vegana sana, rica y equilibrada. No hay excusa. Ah, y el argumento “con la de niños que pasan hambre y tú te preocupas por los bichos”, ni me molesto a rebatirlo. En todo caso, animo a esas personas que esgrimen esa baratura para no sentir empatía por cualquier ser, a que se comprometan entonces con una ONG del tema que tanto les preocupa, que no es incompatible, si no todo lo contrario. Amar a los animales sería imposible si no amaramos a las personas. Y yo no concibo amar de manera sana a las personas sin amar además a los animales. Los budistas, por ejemplo, están convencidos de que somos tan agresivos entre nosotros porque no somos capaces ni siquiera de tratarles bien a ellos. Cuanto menos valoremos cualquier forma de vida, menos valoraremos la de nuestros semejantes.  También Mahoma escribía: “Aquel que se apiade aunque sea de un gorrión y le salve la vida, Allah será misericordioso con él en el día del juicio”. Sea por cuestiones religiosas, morales, éticas o de pura sensibilidad, no creo que nos quede más opción en este planeta, herido y maltrecho, que empezar a sacarnos las pelusas del ombligo y mirar hacia el sufrimiento de otras personas y animales. Vamos a empezar por concienciarnos firmando un par de Change.org actuales (enlaces más arriba), y luego salgamos de las pantallas del ordenador para luchar por la ternura y la consideración hacia el resto de seres vivos. Denunciemos si sabemos de algún caso de maltrato. No hay tiempo que perder, somos su voz.

imagen-mano-pata-bienestar-animal-web

“Mientras el círculo de su compasión no abarque a todos los seres vivos, el hombre no hallará la paz por sí mismo” Albert Schweitzer, premio nobel de la paz 1952

11 comentarios el “Vaya fauna: de la crueldad, el respeto y el amor a los animales.

  1. Pingback: Abuela Margarita: “La vida es deleite” | * Sendas de Oku *

  2. Pingback: Juramento de lealtad. | * Sendas de Oku *

  3. Pingback: Escuchar a los Maestros Animales. | * Sendas de Oku *

  4. Pingback: Segunda cita para conocernos mejor. | * Sendas de Oku *

  5. Pingback: Mirar a los ojos. Memoria del llanto. | * Sendas de Oku *

  6. Pingback: Y tu carne será un gran poema. | * Sendas de Oku *

  7. Pingback: Cuidado con los cazadores. | * Sendas de Oku *

  8. Pingback: * Sendas de Oku *

  9. Pingback: ¿Qué es la Doctrina Espírita? | * Sendas de Oku *

  10. Pingback: Delicadeza de corazón. | * Sendas de Oku *

  11. Pingback: Comunicación y conciencia animal. | * Sendas de Oku *

Escribe en la senda

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: