* Sendas de Oku *

·Comunicación ·Energía ·Acompañamiento

En-hedu-anna, autora y sacerdotisa

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(iii) Inanna y Enlil

17. Devastadora de tierras, hiciste tuyas las alas de la tormenta.
18. Amada de Enlil, vuelas sobre el pueblo.
19. Estás al servicio de los decretos de An.
20. Oh, mi señora, a tu voz las tierras se doblegan.
21. Cuando la humanidad llega ante tí,
22. Con miedo y temblando ante (tu) tempestuosa radiación,
23. Recibe de tí lo que en justicia merece.
24. Profiriendo una canción de lamentación ellos sollozan ante tí,
25. Caminan hacia tí por el sendero que conduce a la casa de las grandes visiones.

(iv) Inanna e Iskur

26. Al borde de la batalla todo se derrumba ante tí.
27. Oh, mi señora, que vuelas con alas propias, tú te llevas (de la tierra)
28. Al modo de una tempestad a la carga, tú cargas;
29. Con una tempestad rugiente, tú ruges.
30. Con el trueno, tú truenas continuamente.
31. Con todos los malos vientos, tú soplas.
32. Tus pies están llenos de movimientos inalcanzables.
33. Al tañer el arpa, tú abres los caminos, las visiones.

Nin-me-sara, “La exaltación de Inanna” (Diosa Madre),  escrito por En-hedu-anna, la suma sacerdotisa del dios luna Nanna en Ur (Mesopotamia). Es el primer autor no anónimo de la historia, y escribió poesía lírica, himnos de alabanza y relatos heroicos 1700 años antes que Safo y 1600 años antes que Homero.

woman_holding_a_sistrum 4 Isis

Inanna

Como la flor madura del magnolio
era alta y feliz. En el principio
sólo Ella existía. Húmeda y dulce, blanca,
se amaba en la sombría
saliva de las algas,
en los senos vallados de las trufas,
en los pubis suaves de los mirlos.
Dormía en las avenas
sobre lechos de estambres
y sus labios de abeja
entreabrían las vulvas
doradas de los lotos.
Acariciaba toda
la luz de las adelfas
y en los saurios azules
se bebía la savia
gloriosa de la luna.
Se abarcaba en los muslos
fragantes de los cedros
y pulsaba sus poros con el polen
indemne de las larvas.
¡Gloria y loor a Ella,
a su útero vivo de pistilos,
a su orquídea feraz y a su cintura!
Reverbere su gozo
en uvas y en estrellas,
en palomas y espigas,
porque es hermosa y grande,
oh la magnolia blanca. Sola!

Juana Castro, “Narcisia”

 

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Esta entrada fue publicada el 25/11/2015 por en Educación, Entradas de Blog, Poesía, Sin categoría.
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