* Sendas de Oku *

·Comunicación ·Energía ·Acompañamiento

Mnemósine: Ursa Virago

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Texto de Txus Garcia para la Revista Kokoro

“Vivir abiertamente, sin ocultar nada. Vivir sin máscara.”

Natalie Barney

(In illo tempore) librabas sangrantes púnicas desde un atolón cretense: tu rígido lóbulo frontal y esa cardioide manera tuya de mirarme se golpeaban hasta desmembrarse. Tras el recuento de bajas y el reparto de tierras, tu desnudez es ahora ya rotunda, ondulada y lúbrica como Hembra-Madre, Hembra-Osa, Hembra-Virago, Hembra-Clítoris, Hembra-Héroe que abomina de ser Vestalis Maxima entre sacerdotes pegajosos de testosterona.

Pero lloraba ella, y claro que dormí canónicamente en su tálamo sin apenas rozar sus pechos, consolándola toda la noche en un vaivén de feromonas y consejos hasta que al amanecer resultamos heridas de labios. Eso fue eso lo que nos acercó en un moto perpetuo del que no hemos podido deshacernos jamás, aunque sigo abandonando tu cueva cada atardecer.

Yo no escaparía si no huyeras tú de mi nimbo despavorida, atenazada desde la espina por la hybris de tus miedos, por las crueles lenguas de los marineros de Tara, que te afligen hasta las lágrimas. Noto cómo nos brotan de la garganta sollozos, corales y versos a cada intento de vivir sin máscara tumblr_nndjmlQEbk1r4or01o1_1280en este mundo abisal de castigos y amenazas. Por eso reniego de mi sangre sáfica, proclamo que pertenezco a Atenas por ti, devengo ciudadana de la hipocresía y mi vestidura talar se rasga por dentro. Crustácea, sigues con los muslos enredados entre las rocas, mientras los pulpejos de mis manos acarician obtusos cada una de tus pequeñas valentías.

Pero la piel insiste, tisú lento y animal, minotauro ciego. Y es en esta ciudad minúscula de tus pupilas dónde deseo que tú me reconozcas, que me tomes en tus brazos y me mezas hasta dormir el terror nemoroso, a las bestias finisterrae y a los cíclopes que asolan Mitilene. Necesito volver mi rostro hasta que realmente me conviertas en estatua, libar tu sexo para que no quede más gemido que el del viento entre las caracolas. Líbrame de todo mal, Señora, protégeme en tu útero salado, arrecífame, voltéame, castígame con tu absoluta presencia sin que las Moiras  devoren cada pequeño huesecillo de nuestro amor, pues yo deseo en ti y te reconozco.

No soy yo la que obedece la voz de las bailarinas de la isla y me obliga a lamerles los talles, es esta candidez que conservo desde que era niña, cuando soplaba las semillas del diente de león, esperando catarsis de abrazos y caricias que no llegaban. Cerraba los párpados como infantil mujer sin sexo, hombrecita inacabada, y soñaba brisas de tequieros nombrados con voz ronca. Ahora sé que si enhebro las fibras de tu cabellera rizada entre mis dedos, resbalando más tarde hacia cuello y espalda, siento que la quilla de mis emociones recala con suavidad a buen puerto.

Tanta sal va a matarme. Moriré agostada y sin un ápice jugo en mi cuerpo como sigas besándome desde tu orilla, lanzando tus labios como mariposas nocturnas, hacia la ardiente luz de mi ternura. Salazón de Mitilene, radas empañadas de tus ojos castaños acariciando cada ensenada de flujo amante, Lesbos.

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Imagenes de Katerina Plotnikova

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Esta entrada fue publicada en 02/01/2016 por en Entradas de Blog, Personal, Poesía y etiquetada con , , , , , , , , , .
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